Poema transmitido por la Estación de Radio XEW en 1949 como Promoción de Vallarta.

Este Poema fue trasmitido por la Estación de Radio XEW y declamado por el Sr. Manuel Bernal. Fue premiado en el concurso de “México es así” con un reloj Marvin, el 30 de Septiembre de 1949.

Escribe Catalina Montes de Oca de Contreras:

Las Peñas, hoy Puerto Vallarta. En la anchurosa Bahía de Banderas, entre la Punta de Mita y Cabo Corrientes, se encuentra este pequeño lugar llamado hoy ¡PUERTO VALLARTA!

Punta Mita, tan llena de leyendas, de tesoros ocultos por piratas, donde por las mañanas invernales y a los primeros rayos del sol, refleja el espejismo Castillos y Templos encantados poniendo una nota de fantasía.
Al Sur de la Bahía, el Cabo Corrientes con su potente Faro, guía y esperanza del marino.

Su arroyo de frescas aguas cristalinas que descienden desde los minerales de Cuale desemboca en el mar y sus riberas están adornadas por típicas ramadas donde las lavanderas se resguardan de los abrasadores rayos del sol, completando este bello conjunto las blancas y pulidas piedras en que las ropas se ponen a asolear cual plantío de capullos de vegetación exuberante, sus gallardas palmeras de color esmeralda, completan la gama en todos sus verdes. Al oriente, en el cerro del Vigía, la Santa Cruz, símbolo del cristianismo, dominando desde sus alturas su alegre caserío, destacándose entre ellas su cúpula parroquial, donde se venera y es patrona la Virgen del Tepeyac. Sus empedradas y bien alineadas callecitas dan un aspecto de limpieza, habiendo en algunas de ella árboles que en primavera florecen.

En la quietud de la Bahía, bellas barcas se deslizan como cisnes. Son barcos de pescadores que a trepara hora de hacen a la mar, poniendo sus esperanzas en esa inmensidad…

Cuando atardece los últimos rayos del sol agonizan en el majestuoso manto gris, se revive el paisaje con su sinfonía de colores en la incomparable Bahía y, al contemplarlo, de cada pecho de eleva un suspiro al Creador.
En noches de plenilunio el puerto se envuelve de misterio… Los enamorados se dan cita en el malecón bajo sus alineadas palmeras bañadas de luz plata y, como queriendo destruir la armonía, el mar rompe su monotonía en fuerte y espumoso oleaje dando belleza al paisaje.

Así es Vallarta, mi rincón querido y aunque tu nombre primitivo te quitaron, el encanto que hay en ti ha perdurado.

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