Puerto Vallarta en la Época Virreinal

Los restos arqueológicos más antiguos que se han encontrado en Puerto Vallarta, hasta la fecha, provienen del sitio llamado La Pedrera en la calle Costa Rica, en la colonia Lázaro Cárdenas. Es probable que los primeros asentamientos se hayan establecido alrededor del año 300 a. C. en el Preclásico Medio. Mil años después, llegó la gente de Aztatlán en el Post Clásico Temprano; y finalmente estuvo habitado por grupos de la cultura Banderas en el Post Clásico Tardío. Esta cultura fue la que encontraron los españoles cuando llegaron al valle.

El Teniente Lázaro Blanco dice en su Relación de Compostela, escrita en 1584, que los naturales llamaban a este valle “Xihutla” que quiere decir “lugar donde crece la hierba”. El capitán Francisco Cortés de San Buenaventura fue el conquistador de esta región. Narran los cronistas que cuando llegó al pueblo de Tintoque, estaban esperándolo a la entrada más de veinte mil indios armados y portando una banderita de plumas en la mano y otra en el carcaj.

Los españoles traían cuatro estandartes reales y una de damasco rojo con una imagen de La Purísima al frente y una cruz por atrás. Al ver tantos enemigos, el fraile que venía con ellos se arrodilló para pedir el auxilio divino. Al momento, el estandarte de Damasco se llenó de resplandores, infundiendo valor en los soldados y pavor en los indios, quienes se rindieron dejando a los pies del padre sus banderitas y sus armas. Esto sucedió en marzo de 1525. Por esto, los españoles le dieron al valle el nombre de Banderas y así se llama hasta hoy.

Puerto Vallarta permaneció aislado del resto del mundo entre la sierra, el océano y el río Ameca por muchos años. La actividad económica se encontraba en los pueblos de Cuale, San Sebastián y Mascota, en las minas de plata. El área que hoy corresponde a Puerto Vallarta se usó para la carga y descarga de suministros para las compañías mineras de los pueblos de las montañas. En ese momento el lugar se conocía como Las Peñas de Santa María de Guadalupe, bautizado así por Don Guadalupe Sánchez Torres, comerciante de sal, quién visitaba regularmente Las Peñas, ya que las minas requerían grandes cantidades de sal para refinar la plata.